Selección rigurosa
de la materia prima
Galiquercus está especializada en la fabricación de duelas destinadas a la tonelería profesional, orientadas principalmente a destilerías y bodegas que trabajan con productos de alto valor. La selección de la materia prima y el control del proceso permiten obtener piezas con las características estructurales necesarias para su posterior transformación en barrica.
El proceso comienza con la selección individual de cada pieza de madera en origen, atendiendo a criterios técnicos como diámetro, rectitud de la veta y ausencia de defectos. Esta selección previa es determinante para garantizar el comportamiento de la madera durante el curvado y el ensamblaje en tonelería.
Las duelas se fabrican en diferentes longitudes y dimensiones, adaptadas a los requisitos de cada tipo de barrica y a las especificaciones del cliente. Esta flexibilidad permite atender tanto producciones estandarizadas como necesidades más específicas dentro del sector.
El proceso comienza con la selección individual de cada pieza de madera en origen, atendiendo a criterios técnicos como diámetro, rectitud de la veta y ausencia de defectos. Esta selección previa es determinante para garantizar el comportamiento de la madera durante el curvado y el ensamblaje en tonelería.
Las duelas se fabrican en diferentes longitudes y dimensiones, adaptadas a los requisitos de cada tipo de barrica y a las especificaciones del cliente. Esta flexibilidad permite atender tanto producciones estandarizadas como necesidades más específicas dentro del sector.
SUMINISTRO ESTABLE PARA
CLIENTES ESPECIALIZADOS
Galiquercus mantiene relaciones continuadas con toneleros y destilerías que requieren un suministro constante y predecible. La capacidad de producción y la gestión del stock permiten responder a las necesidades del sector con estabilidad y continuidad.
En tonelería, la calidad de la madera no es un elemento secundario, sino un factor determinante en el comportamiento de la barrica y en la evolución del producto final.
En tonelería, la calidad de la madera no es un elemento secundario, sino un factor determinante en el comportamiento de la barrica y en la evolución del producto final.
Desde el corte inicial hasta el empaquetado final, cada pieza es revisada en distintas fases del proceso productivo. Este control garantiza la homogeneidad del producto y la fiabilidad en el suministro, aspectos clave para clientes que trabajan con procesos de envejecimiento.