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PRENSA

Lugo marca la pauta en el uso de madera de castaño en la construcción

Publicado:  |  mariagaliquercus

La plataforma del campus tiene una herramienta virtual con la que empresas y particulares evalúan su empleo.

Un simple vistazo a catálogos que recogen intervenciones arquitectónicas de los últimos años en Galicia, sean trabajos de rehabilitación o de nueva construcción, permite comprobar el creciente peso de la madera entre los materiales empleados. Ya se trate de instalaciones públicas o de edificios privados, la apuesta por introducir madera o por mantener la existente resulta patente. Son varias las especies que habitualmente se emplean en la construcción, pero el uso de castaño va adquiriendo mayor peso y la influencia de Lugo en esa tendencia no es casual.

La Plataforma de Enxeñería da Madeira Estrutural (Pemade), que tiene su sede en el campus de Lugo y que forma parte de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), tiene en funcionamiento una herramienta virtual, denominada Trabe y creada con la ayuda de la Axencia Galega da Industria Forestal (Xera), para realizar operaciones de cálculo estructural de madera en rehabilitación y en construcción de nuevos inmuebles.

El castaño está presente junto con otras especies, el pino y el eucalipto, y desde el lanzamiento de la plataforma, en el otoño del 2020, se han registrado 2.800 usuarios y se han efectuado unos 6.000 cálculos relacionados con las posibilidades de la madera. «Ten bastante éxito», afirma María Portela, investigadora que trabaja en Pemade. Particulares interesados en promover alguna obra, estudios de arquitectura y empresas son algunos de los perfiles de usuarios.

Ensayos con madera de castaño realizados en las instalaciones de Pemade, en el campus de Lugo

Ensayos con madera de castaño realizados en las instalaciones de Pemade, en el campus de Lugo PALACIOS

Portela admite que hay variedad en quienes emplean Trabe, cuyo uso es gratuito, pero también destaca los registros conseguidos: «Sorprendeunos», dice. Recuerda que cuando se puso en marcha, se pensaba que su ámbito se reduciría a un ámbito más técnico. Ahora, agrega, la repercusión obtenida anima a pensar en ampliar la herramienta.

El objetivo está claro: se pretende, como resalta la investigadora, dar facilidades a la gente para que use la madera en la construcción. Al mismo tiempo, admite que se observa que el castaño, «sen dúbida», es cada vez más utilizado en ese ámbito: en ese sentido, agrega, se aprecia que se no solo se utiliza en obras en zonas rurales sino también en espacios urbanos.

La duración y el rendimiento de la madera de castaño tienen sobradas comprobaciones, explica Portela. Ese conocimiento no solo está al alcance de quienes trabajan en Pemade, sino que los cursos especializados en madera que organiza la plataforma van a más en los últimos tiempos. Ese creciente interés se explica, detalla Portela, por la demanda de personal con esa formación. De hecho, del lunes al miércoles próximos estará abierta, en la secretaría virtual de la USC, la preinscripción para un curso de madera estructural que tendrá lugar del 11 de junio al 11 se julio y en el que hay 22 plazas disponibles.

Más opciones en la industria

El uso del castaño y de otras frondosas, como el roble, en la construcción ofrece además otra vertiente, que ya no tiene que ver con los particulares promotores de obras sino con la cadena de valor: es interesante, afirma la investigadora porque se van abriendo posibilidades más allá de la primera transformación, en aserraderos.

En esa línea se expresó el director de Xera, Alfredo Fernández, que en días pasados participó, en Lugo, en el cierre del convenio de colaboración Madeira en valor, firmado por la citada agencia y por Pemade. Refiriéndose a las frondosas, reconoció que todavía era una madera poco utilizada pese su gran presencia en la superficie forestal de Galicia y que su uso abría las puertas a mayores beneficios en la cadena de valor. El convenio duró tres años.

Análisis recogidos en un manual de buenas prácticas

Vigas de castaño estuvieron sometidas durante dos años a una prueba de carga para evaluar una serie de cuestiones, y los resultados quedaron recogidos en un manual de buenas prácticas. Se puede establecer, como explica María Portela, que algunas piezas tardan dos años en bajar del 20 % de humedad y que a partir de ese momento están ya estabilizadas en sus propiedades.

«É unha base para que a xente estea tranquila», dice la investigadora. La preocupación surge a veces en personas que encargan obras en las que se emplea castaño y que ven que aparecen hendiduras o deformaciones en la madera. Esas situaciones ocurren si se trabaja en el interior de un edificio con madera verde, que, explica Portela, va perdiendo humedad una vez instalada. El manual, agrega, sirvió para dar respuestas a dudas frecuentes.

Fuente: La Voz de Galicia